La conmovedora comedia dramática Lo que aprendí de mi pingüino (The Penguin Lessons), basada en las exitosas memorias de Tom Michell, llega hoy a los cines españoles. Dirigida por Peter Cattaneo (nominado al Óscar por The Full Monty) y con guion de Jeff Pope (ganador del BAFTA por Philomena), la película está protagonizada por Steve Coogan y Jonathan Pryce.
Una historia real de transformación
La película narra la experiencia de Tom, un profesor inglés desilusionado que acepta trabajar en una escuela argentina en 1976, esperando un camino fácil. En su lugar, descubre una nación compleja y dividida, y una clase con alumnos aparentemente imposibles de enseñar. Su vida da un vuelco cuando rescata a un pequeño pingüino de una playa contaminada por petróleo en Uruguay.
El ave, a quien Tom bautiza como Juan Salvador (inspirándose en la novela de Richard Bach), se convierte no solo en un valioso amigo, sino también en el maestro de las lecciones más importantes para él, sus alumnos y todos los que tienen la suerte de conocerlo. Esta relación inesperada actúa como catalizador de una transformación que supera su experiencia personal, influyendo positivamente en los estudiantes y mejorando drásticamente su rendimiento académico.
El contexto histórico
La historia se desarrolla en el colegio británico St. George’s de Quilmes, uno de los más prestigiosos de Argentina, fundado en 1898. La llegada de Tom coincide con el golpe de Estado que derrocó a María Estela Martínez de Perón el 24 de marzo de 1976, iniciando la dictadura militar más sangrienta del país.
La película también muestra el contexto del surgimiento de las Madres de la Plaza de Mayo, nacido del dolor colectivo de las mujeres que vieron desaparecer a sus hijos durante la dictadura. Azucena Villaflor, una de las madres fundadoras, expresó la idea clave: “individualmente no vamos a conseguir nada. ¿Por qué no vamos todas a la Plaza de Mayo?“, marcando el nacimiento de un movimiento que trascendería las fronteras argentinas.
Juan Salvador, más que una mascota
La presencia del pingüino generó conmoción en el ambiente educativo. Juan Salvador residía en los aposentos del profesor y conquistó el afecto de toda la comunidad educativa. Como describió Tom: “Cada vez que oía pasar a los niños, el pingüino corría animadamente de un lado a otro de su terraza, esforzándose por ver“.
El animal adquirió el estatus no oficial de mascota del equipo de rugby y manifestaba genuino interés por las competencias deportivas. Tom observó un fenómeno fascinante: “Descubrí que la gente solía hablar con Juan Salvador y descargaban lo que tenían en la mente“.
La amistad concluyó cuando el animal falleció apenas un año después de su llegada, dejando a Tom destrozado y con recuerdos que perduran hasta hoy.
Según su director, la película mantiene “un tono que logra el equilibrio perfecto entre humor y melancolía“, contando una historia atemporal sobre cómo el mundo puede ser más hermoso cuando nos abrimos a él.
Aquí en este enlace os dejamos el tráiler.







