El otro barrio de Elvira Lindo: verdad y libertad

Familias activas elvira lindo para adultos

Si nacisteis a finales de los ochenta o principios de los noventa, relacionaréis a Elvira Lindo con el gamberro de Manolito Gafotas, compañero, por cierto, de mis veranos infantiles. Pero la autora también ha escrito novelas para adultos, además muy aplaudidas. El otro barrio es la primera de ellas y se nota, porque está escrito con un tono fresco, sin menoscabar la profundidad de los temas tratados ni la la fluidez de la trama. Teniendo en cuenta esto, me ha parecido un libro ideal para compartirlo en Familias Activas.

En El otro barrio la verdad nos hace libre

El protagonista de El otro barrio, Ramón Fortuna, es un adolescente normal, aunque no ha conocido a su padre. Está confuso, su autoestima es muy débil y sus amistades no son muy satisfactorias. Todo ello hace que esa búsqueda tan propia de su edad se complique. Tanto que se siente atrapado en una vida que no entiende y no sabe cómo salir. Pero su historia se complica cuando se ve implicado en un incidente donde mueren dos personas. Pero además del shock del hecho en sí mismo, la policía termina creyendo que Ramón era el culpable

Nadie puede ser feliz en un lugar así. Eso podríamos pensar. Sería lo lógico, ¿no? Sin embargo, su experiencia va ser muy distinta a la que podría esperarse. Rodeado de jóvenes problemáticos, envueltos en situaciones complicadas, Ramón comienza a descubrirse, a medida que se le va desvelando una serie de y las mentiras que le contaron cuando era pequeño se van cayendo, Ramón comienza a sentirse más seguro de sí mismo, más libre, incluso estando preso.

Es así como la autora reflexiona sobre la importancia de la verdad, sobre las causas de la mentira. Sobre la vergüenza y el abuso. Sobre cómo todo ello puede ensombrecer nuestra vida de adulto. Pero más allá de lo que nos sucede como adultos, la adolescencia y la infancia son la clave. No habla de los peques como esos angelitos desvalidos a los que hay que proteger de todo, esconderles todo. Al contrario, Elvira Lindo apuesta por la verdad como toda protección, es decir, por concebirlos como seres humanos capaces de afrontar los avatares de la vida.

Por el contrario, cuando los recubrimos por en una burbuja, estamos dañando su habilidad para enfrentarse a los miedos y a los obstáculos de la vida. Por ello, Ramón consigue conquistar su libertad dentro de un centro de menores. Saber le ayuda a conocerse y a entender ese entorno que recibía con tanta hostilidad. Pero, además, en el libro se señala la necesidad de una verdad rigorosa, libre de morbosidad o amarillismo. El rumor, el cotilleo es igual de dañino que la mentira. Solo la honestidad nos salva.

Desde luego, este es un libro para adultos, pero también para leer en familia. Lo disfrutaremos todos, lo que generará espacios de diálogo sobre aquello que les inquieta. De hecho, uno de los personajes es portador de VIH, lo que nos daría la oportunidad para hablar con ellos y desestigmatizar fenómenos como este. De verdad os recomiendo que hagáis este ejercicio, los preadolescentes y adolescentes valoran mucho compartir experiencias con los adultos en condiciones de igualdad y esta novela es una excelente oportunidad para ello.

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