El jovencito Frankestein, ¡impresionante!

jovencito frankestein

Alguna vez hemos comentado en este blog cómo hemos llevado a nuestros hijos un poco más mayores a ver algunas obras teatrales que, aunque no eran exactamente pensadas para su edad, sí que les introducía en el ceremonial auténtico de una obra de teatro. En Familias Activas lo hemos vuelto a hacer y, en esta ocasión, ha sido con uno de los musicales más divertidos que se pueden ver actualmente en la oferta teatral de Madrid.

Se trata de El jovencito Frankenstein, una obra basada en la película homónima de Mel Brooks y que se representa actualmente en el teatro EDP Gran Vía, que no pierde el ritmo en ningún momento y que promete muchas risas a quien vaya a verla.

El jovencito Frankenstein, un musical diferente

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Algunos pueden pensar que no es precisamente el musical más adecuado para ir con unos chavales de doce años, por algunas expresiones subidas de tono o ciertas partes igualmente con excesivo tinte sexual para estas edades. Pero en la era de los móviles con whtasapp y del sexting, quizá es una buena forma de propiciar una conversación con nuestros hijos sobre estas escenas, aprovechando un rato divertido en familia.

Más importante aún creemos que es el tono irreverente y de humor que impregna toda la obra. En una sociedad en la que cada vez tendemos más hacia lo correctamente político y lo socialmente establecido para no herir sensibilidades, acudir a un musical que nos propone reírnos de los convencionalismos puede ser sanador. Y eso es lo que el público se encontrará en El jovencito Frankestein.

El musical no tiene desperdicio de principio a fin. Confieso que soy un fiel seguidor de la filmografía de Mel Brooks y de Gene Wilder, y que una de mis películas favoritas de ambos es justo El jovencito Frankenstein, por lo que iba con cierto recelo de la adaptación teatral. Pero la versión realizada en España por Esteve Ferrer me ha sorprendido gratamente.

Mantiene el ritmo de principio a fin y para los más fans de la película resulta gratificante comprobar lo bien que se ha resuelto la adaptación. La historia de Frederick Frankenstein, un reconocido científco de Nueva York que debe regresar a Transilvania para resolver los papeles de la herencia de su abuelo Victor, es la excusa para mostrarnos los enredos que le llevarán a aceptar el reto de continuar con la obra que había iniciado su familiar: dar vida a una persona muerta, pero que terminará siendo el conocido monstruo de tintes humanos.

Pocas veces un musical despliega tanta energía en el escenario en justa medida y permite juntar a abuelos, padres y nietos para disfrutar de una obra irreverente, pero que no suscita rechazo porque se trata de una buena comedia, con todo lo bueno que conlleva este género. Risas aseguradas para compartir en familia.

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