El Circo del Terror Familiar, escalofriantemente divertido

A finales de los 70, y en especial en la década siguiente, los espectáculos circenses vivieron un gran esplendor en nuestro país. Tuve la suerte de ser niño por entonces, y poder disfrutar de los grandes montajes de compañías míticas como el Circo Mundial, el Circo Ruso o el Circo Atlas. Por su parte, en la televisión, los recordados Payasos de la Tele paralizaban a todo un país con cada uno de sus programas. Recuerdo acudir a las ferias de atracciones y a los circos con una extraña fascinación de alegría y terror. Estas instalaciones solían situarse en las afueras de las grandes ciudades, y siempre venían acompañadas de cierta atmósfera exótica e inquietante. En mi caso, por ejemplo, tardé muchos años en montarme en las atracciones que simulaban ser un castillo terrorífico.

Mucho ha cambiado desde entonces la concepción del circo. Al igual que lo ha hecho la sociedad y el público que asiste a este tipo de representaciones. Muchas empresas que se dedican a este noble arte se han visto obligadas a adaptarse a los nuevos tiempos. Dentro de la oferta que solemos encontrar en nuestras ciudades, siempre había una que nos llamaba poderosamente la atención. Sus peculiares carteles nunca dejan indiferente. Nos referimos al llamado Circo del Terror Familiar, conocido anteriormente por el nombre de Circo Jamaica – Familia Yanco. De hecho, todavía se puede leer “Jamaica” sobre la carpa del mismo. Los orígenes de esta empresa se remontan nada menos que a 1932.

NUEVO CONCEPTO BASADO EN LOS ICÓNOS DEL TERROR

Desde hace unos años la readaptación de este circo ha dado un giro hacia los iconos del terror. Es más, en algunos de sus carteles invitan a que las familias acudan para superar posibles fobias derivadas del miedo o las experiencias inquietantes. No en vano siempre se ha dicho lo bueno que resulta enfrentarnos de cara contra nuestros propios fantasmas. Para comenzar, lo primero que se encontraran los asistentes será un ambiente muy propicio para los sustos, pero también para las risas. A nosotros, sin ir más lejos, nos acompañó la muerte, con su inseparable guadaña, hasta nuestro asiento.

A lo largo del espectáculo, tanto en la pista como por la zona de gradas, van apareciendo los distintos personajes, muchos de ellos de enorme popularidad al estar muy arraigados en la cultura popular. Desde los ya clásicos Chucky y Freddy Krueger, a mitos más modernos como el Momo, surgido en el mundo virtual que ahora nos rodea. Por su parte, los diferentes segmentos se centran en disciplinas de habilidad, en las que se juntan malabarismos, equilibrismos, contorsionismo y el manejo de hula-hoops y ruedas con antorchas encendidas. Todo ello aderezado con vestuario y atrezo muy original, sin olvidar tampoco la fuerza de los cortes musicales, que van desde la canción de La Llorona de la películaCoco, algún que otro tema de rock y punk, o la sintonía de cabecera de Juego de tronos. De hecho, el número que acompaña a esta última es uno de los más bellos del espectáculo. También resultan muy vistosos el del astronauta llegando a la Luna y el dedicado al antiguo Egipto.

 

UN ESPECTÁCULO TERRORÍFICAMENTE DIVERTIDO

El humor para todos los públicos impera desde el principio, con algún que otro guiño para los más adultos, pero nunca sin cruzar la raya. En este circo los payasos son sustituidos por la Familia Monster o por otros personajes como el Grinch. Incluso algún que otro espectador interactuará con ellos, no solo desde su asiento, sino también encima de la pista. Aunque intuimos que, debido a las medidas sanitarias, se han tenido que readaptar y de esta manera no entablar un mayor contacto con el público.

Acudir a uno de sus espectáculos fascina a los niños, y también hace revivir a los adultos viejas experiencias visuales y sonoras vinculadas con el terror. Con referencia a esto último, resulta muy nostálgico el baile de monstruos al ritmo de Thriller”, aquel tema musical de Michael Jackson que aterrorizó, sobre todo gracias a su videoclip, a toda una generación.

El Circo del Terror Familiar suele moverse por las distintas poblaciones de Cataluña. Si veis su carpa aparecer, no dudéis en acudir y pasar una tarde terroríficamente divertida acompañados de unos artistas que ponen todo su corazón en la pista en unos momentos muy difíciles para los espectáculos con público. A nosotros, al atravesar el umbral de su entrada, nos hizo recordar tiempos felices (y también inquietantes) de aquellos añorados circos del pasado.

A fecha de la publicación de este artículo, los podréis encontrar en Rubí (del 20 al 24 de enero) y en Manresa (a partir del 28 de enero). La carpa está climatizada con ventilación renovada para mantener siempre la seguridad frente al Covid-19. Para más información, fechas y compra de entradas, os recomendamos que pinchéis en el siguiente enlace.

Francisco Javier Millán

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