‘Mis queridos monstruos’, un espectáculo quitamiedos

 

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Halloween siempre es una ocasión perfecta para disfrazarse, para pintarse la cara de blanco, para coger la escoba y dar muchos sustos a los amigos, en definitiva, para pasarlo de miedo. Pero esta fiesta también puede ser una excelente oportunidad para llevar a los niños al teatro y dejar que se envuelvan con la magia de este arte. Desde Familias Activas, queremos recomendarte para estas fechas un espectáculo en el que las risas están garantizadas: Mis queridos monstruos, en la sala Tarambana de Madrid, en cartel del 27 de octubre al 1 de noviembre.

Más de una década en cartelera avalan a esta obra de teatro con la que niños y mayores saldrán con agujetas en la tripa de tanto reír. ¿El secreto de su éxito? Que, como explica Eva Bedmar, directora y de una de las actrices del espectáculo “es una comedia muy divertida y alocada, donde los pequeños se lo pasan en grande con los monstruos y con el personaje del consejero, pero los mayores también, porque hay muchos guiños para los ellos y algún que otro susto”.

Leer y no ver la televisión: el poderoso mensaje de ‘Mis queridos monstruos’

La historia -basada en el texto del escritor Fernando Almena- comienza en un país donde una alocada y moderna reina tiene prohibido leer e induce a su pueblo a ver la televisión. Con la aparición inesperada de unos monstruos (Drácula, Frankestein y Hombre Lobo) todo cambiará… Estos simpáticos personajes, utilizando una divertida trama de enredo y juego, animan a los niños a que hagan todo lo contrario: leer y no ver la televisión. Aunque, siempre puede haber algún espontáneo entre el público que no esté convencido del todo y se ponga en el bando de la reina. “Recuerdo un día que un niño gritó en mitad del espectáculo: “¡Toma ya! Mamá, ¿ves como no hay que leer todas las noches un cuento?”, comenta entre risas Eva Bedmar.

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La puesta en escena está centrada en unos personajes que son un tanto esperpénticos. La reina, más bien alocada y marchosa, o el Consejero, una mezcla entre pelotillero, fúnebre y zoquete. Mientras, Frankestein, Drácula y el Hombre Lobo, recuerdan a los originales, pero sus comportamientos no producen miedo, sino todo lo contrario. Por su parte, el vestuario es rico y colorista, apropiado a las características de cada personaje; y el decorado representa el salón de un palacio, en el que se mezclan lo medieval con lo moderno, un conjunto de contrastes muy llamativo.

La obra presenta ciertos giros y comentarios jocosos o irónicos que pueden ser entendidos por los espectadores de mayor edad -a partir de 7 años- pero que se escapan a los más pequeños. Por esa razón, si son de edades diferentes, los actores ponen especial cuidado en que la acción y el tono general de la obra resulten divertidos para el conjunto de los espectadores, no solo para los mayores, aunque estos tengan mayor oportunidad de disfrutar del diálogo. Todo ello para hacer de Mis queridos monstruos “un espectáculo quitamiedos”.

Y tú, ¿qué prefieres para la noche de Halloween: risas o miedo?

 

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