El Tren de los Niños de Budapest

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Budapest, la capital de Hungría, es una de las ciudades más fascinantes de la Europa Central. Sus hermosas calles y edificios nos harán viajar en el tiempo a épocas pasadas, mientras observamos el tranquilo paso del Danubio, río que parte su espacio geográfico en dos: la montañosa Buda, en la ribera occidental, y la llana y más moderna Pest, del lado occidental. Todo ello en un enclave perfectamente comunicado con otras capitales como Zagreb, Belgrado, Viena, Bratislava, Bucarest y Praga.

El Danubio a su paso por el Parlamento de Budapest

El Danubio a su paso por el Parlamento de Budapest


Podríamos estar horas escribiendo sobre su arquitectura, balnearios, arte y gastronomía, pero hemos preferido detenernos en una curiosa atracción, la conocida como El tren de los Niños.
Sabemos perfectamente que los trenes ejercen una curiosa fascinación en muchos viajeros. Por ello este pequeño tren, que rodea las colinas de Buda, se presenta como una auténtica joya para todos los amantes del ferrocarril, tanto mayores como pequeños. Además al situarse fuera del centro turístico de la ciudad, nos hará conocer otros entornos urbanos rodeados de plena naturaleza.
El origen de este ferrocarril se remonta a la época comunista de Hungría.

El origen de este ferrocarril se remonta a la época comunista de Hungría.


Haciendo un poco de historia, El Tren de los Niños se remonta a los años posteriores a la II Guerra Mundial, pero por aquel entonces se le conocía como El Tren de los Pioneros. Su origen fue plenamente comunista, el régimen político que se instauró en Hungría durante varias décadas, al igual que en otros países europeos. Hoy en día, aquellos valores formativos para la nación han desaparecido, convirtiéndose en una de las atracciones más divertidas para toda la familia.
Salvo el adulto que se encarga de la conducción de la máquina, el resto de los encargados de la gestión de la estación y el tren son niños de entre 10 y 14 años de edad. Todo se realiza de manera voluntaria y como mucho en turnos no superiores a dos días al mes.
Todos sus operarios, salvo el maquinista, son menores de edad.

Todos sus operarios, salvo el maquinista, son menores de edad.


El recorrido abarca unos 45 minutos, 11 kilómetros aproximadamente, y une las dos estaciones (impronunciables) de Hűvösvölgy y Széchenyihegy. Durante el mismo iremos disfrutando del verdor natural del Parque Nacional Danubio Ipoly. Un entorno que tiene diversas zonas de ocio y aventura orientadas a las familias y los más pequeños.
Una vez que hayamos adquirido los billetes, vendidos por unos eficientes taquilleros de corta edad, tenemos que llevarlos encima durante el viaje, ya que el pequeño revisor puede aparecer en el momento más inesperado. Los guardavías, el personal de oficina, el jefe de estación y otros puestos de responsabilidad son dirigidos por estos peculiares empleados infantiles.
El Tren de los Niños en Navidad.

El Tren de los Niños en Navidad.


Si vais este verano y el día es claro, podréis ver grandes panorámicas de la ciudad desde los miradores por los que cruza el tren, pero si por el contrario tenéis la oportunidad de viajar a Budapest en otoño, no os perdáis la explosión de colores que surge a ambos lados de la vía. Sin duda cualquier época es ideal para subirse a este medio de transporte único en el mundo.

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