Consejos para educar viajando

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Si hay una palabra que las Familias Activas de nuestra generación hemos aprendido incluso antes de conocerla es resiliencia. La Resiliencia es aceptar que las adversidades existen, adaptarse a ellas y saber obtener algo positivo de ellas. El mundo en el que nacimos en completamente diferente al que se ha ido construyendo a medida que íbamos creciendo. Una sociedad diferente se iba abriendo camino, sin que fuéramos conscientes, Familias Activas. De hecho, en muchos casos, como el mío, nos dimos de bruces con ese nuevo modelo justo cuando terminamos nuestros estudios universitarios. Con nuestro título en la mano, nos preguntamos ¿y ahora cómo me hago empleable? En la mayoría de las ocasiones, la soluciones que encontramos tuvieron que ver con la flexibilidad y con la capacidad para interpretar la vida. Educar a nuestros hijos para conseguir esas cualidades, a veces, es complicado. Quizá, por eso, quieras aprovechar estos consejos sobre cómo educarlos viajando.

Viajar es divertido, pero no es educativo en sí mismo

Esto es algo que las Familias Activas debemos tener muy claro. Como ya sabéis, mi familia era muy humilde. Viajar no era algo que se hacía por costumbre, era un lujo. Un lujo que mis hermanos y yo empezamos a pagarnos cuando comenzamos a trabajar. Mi sueño de pequeña era recorrer el mundo, no tener un hogar fijo, y ganarme la vida escribiendo. Por tanto, para mí conocer mundo era eso, un sueño, algo que tenía mitificado. Cuando llegué a la Universidad, coincidí con personas cuyas familias habían tenido vacaciones de verano desde siempre, que sabían idiomas y habían visto con sus propios ojos monumentos y calles con los que yo ni siquiera podía soñar. Sin embargo, no eran esos seres inquietos y curiosos que yo me figuraba que serían. Algunos eran muy abiertos, mucho más que yo, otros, mucho menos que yo, a pesar de que no había pasado más de que solo había ido a Barcelona y San Xenxo en mis viajes de estudios en secundaria. Ahí, me di cuenta de que viajar puede ser como ir a un parque de atracciones: divertido, sí, excitante, también, pero nada más. O, por el contrario, en una experiencia transformadora, ¿cómo hacemos para que suceda lo segundo?

Visitas guiadas para niños

Ahora que volvemos a tener en cartelera a Spiderman, me acuerdo de mi sobrino. Él estaba deseando ir a Nueva York, ¿por qué? Porque  su superhéroe favorito es Spiderman. Para él, Nueva York era un plató de televisión. Pues bien, además de ayudarlos a reflexionar sobre los valores positivos que muchas de estas sagas promocionan “una gran poder implica una gran responsabilidad”, podemos aprovechar ese deseo por descubrir una ciudad y cuando estemos allí,  enseñarles a través de visitas guiadas e interactivas para niños que las ciudades están hechas de vidas de personas. Muchas de las cuales vivían, viven y vivirán de una manera distinta e ellos. Y esas experiencias, tienen mucho que aportar a sus vidas.

Scape Room históricos

Después de un repaso divertido por la historia de las ciudades, podéis optar por un Scape Room de temática histórica. Confieso que me encantan estos juegos, y lo hacen porque desarrollan tres habilidades que son mis favoritas: la empatía, la interpretación de la realidad dada y el pensamiento en equipo. La empatía es obligatoria porque para conseguir soluciones, tienes que ponerte en el lugar de los personajes de esa realidad histórica y en la de tus compañeros de juego; la interpretación es indispensable para usar las pistas en favor del equipo, y el trabajo en equipo se da de manera natural, cuando los demás aportan soluciones a las que nunca llegarías.

Visita un mercado de abastos

Volviendo a lo del parque temático, cuando únicamente vas a sitios eminentemente turísticos, la perspectiva es muy limitada. Tienes los monumentos y los museos y a un sinfín de gente como vosotros que se pelea por encontrar el mejor sitio para hacerse un selfie. En este artículo, ya hablamos de la importancia de que los peques vean cómo es la vida normal de los destinos que visitan. Un mercado de abastos es uno de los mejores lugares para ello. Verán que cómo la gente, cómo trabajan, si hay niños o no, cómo venden, cómo see conserva la comida… Les fascinará y, seguro, que os harán miles de preguntas que os servirán a todos para estrechar lazos y haceros una idea de cómo es la vida cotidiana de la mayoría de la gente.

Recordad que cuando viajáis, lo ideal es que los adultos también mantengamos esa mirada curiosa, para educarnos nosotros también, al tiempo que nos divertimos y recuperamos la capacidad de sorpresa.

 

 

 

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